La premisa es sencilla: trasladar al cuerpo de una videocámara convencional las posibilidades creativas que ofrecen las réflex en lo tocante a la grabación de vídeo, y todo ello por menos de 2.000 euros. Éstas son las pinceladas que, a grandes rasgos, definen a la Sony NEX-VG10, la primera videocámara para el mercado no profesional armada con un sensor de gran tamaño y ópticas intercambiables.

 

Con una excelente -y cinematográfica- calidad de imagen como bandera, la NEX-VG10 inaugura un nuevo segmento en el mercado de videocámaras que, probablemente, dará mucho de que hablar esta temporada. La posibilidad de grabar secuencias de vídeo con cámaras réflex ha supuesto una auténtica revolución en la industria audiovisual. Y es que estos modelos ofrecen por un módico precio sensores de gran tamaño y la posibilidad de usar un amplio parque de objetivos, algo que, hasta ahora, sólo era posible con videocámaras de precios astronómicos.

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El inconveniente es que la propia naturaleza de las SLR conlleva una serie de hándicaps a la hora de grabar vídeo. Una ergonomía poco favorable, limitaciones en la duración de los clips o sistemas de captación del sonido de baja calidad son problemas inherentes a estos sistemas. Problemas que los usuarios tratan de enmendar con el uso de caros y complejos accesorios. Sony ha decidido poner una solución a todo esto trasladando la montura óptica y el sensor de sus recientes cámaras sin espejo NEX a un envoltorio más adecuado y con todas las comodidades para grabar vídeo. El resultado es la NEX-VG10, que con sus luces y sus sombras se presenta como un modelo realmente interesante que abre un esperanzador camino en el futuro del vídeo digital.

El factor que más condiciona el singular diseño de esta NEX-VG10 es, sin duda, el gran sensor de imagen que alberga en su interior. Y es que por cuestiones puramente físicas, un captor de gran tamaño exige a su vez ópticas de mayores dimensiones. Así, nos encontramos con que el objetivo incluido con la NEX-VG10, el ya conocido Sony E 18-200 mm f3.5-6.3 OSS estabilizado para el sistema NEX, ocupa prácticamente el mismo espacio que todo el resto de la cámara, y esto lamentablemente condiciona el equilibrio del conjunto y su ergonomía.

Hay que tener en cuenta que el uso de ópticas fotográficas conlleva la pérdida de algo que, hasta ahora, era común a la gran mayoría de videocámaras: el zoom motorizado. Si queremos desplazarnos a lo largo de los 11 aumentos que ofrece el objetivo de la NEX-VG10, tendremos que hacerlo accionando manualmente el anillo correspondiente. Esto nos obliga en la mayoría de los casos a mantener las manos siempre cerca del objetivo.

Uno de los beneficios más importantes derivados del uso de un sensor grande y ópticas fotográficas es la posibilidad de conseguir una profundidad de campo muy pequeña y, por tanto, estéticos y cinematográficos fondos desenfocados. Sin embargo, para sacarle el máximo provecho a este recurso estético es necesario recurrir a ópticas muy luminosas, por lo que el zoom de 18-200 milímetros no es la opción más adecuada. Afortunadamente, existen en el mercado infinidad de adaptadores que nos permitirán montar en la NEX-VG10 un sinfín de objetivos de distintas características y precios. Sea como sea, que estén muy atentos quienes se hayan dejado seducir por la irrupción de la grabación de vídeo en las cámaras fotográficas de ópticas intercambiables: en esta NEX-VG10 encontrarán por fin una videocámara convencional con una calidad de imagen pareja a la que exhiben modelos como la Canon EOS 7D o la Panasonic Lumix DMC-GH1.

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