La singular cámara está concebida con una ergonomía similar a la de una SLR, aunque, contra todo pronóstico, está coronada por un objetivo fijo al estilo de las videocámaras. Armada con un sensor de 2/3 de pulgada y 8 megapíxeles de resolución, es capaz de obtener secuencias de vídeo con un tamaño de cuadro de 3840 × 2160 y 60 fotogramas por segundo. Cuenta asimismo con un monitor LCD y un visor de alta resolución.

Al igual que la también conceptual Wonder Camera, presentada el pasado mes de julio, no está previsto que este modelo de Canon llegue a los escaparates.
Sin embargo, la compañía podría estar anticipando su futura entrada en el mercado del cine digital de bajo presupuesto y su intención de plantar batalla a las omnipresentes cámaras RED.


